Poemas-abortos. Considérese este blog un altar de mis fetos sucesivos, está destinado a reunir las sustancias residuales. Puah… La web es la tremebunda fosa séptica que la totalidad de los poetas esperábamos desde el principio de los tiempos, el Amatitlán en donde podemos vomitar todo aquello que no se alzó a la luz de ser libro, el basurero sinfónico: la Zona 3. Y ya se sabe que en la Zona 3 nunca hubo cocaína: sólo veneno y gamezán. Maurice Echeverría.


Mi universo abreviado

Doy un paseo por mi universo abreviado.
Dos o tres pasos me bastan
para cruzarlo entero, de cabo a rabo,
y conocer su único arrecife de monotonía,
su casi materia,
su manera a medias de ser algo,
sus dos apuntes, es decir su historia,
su cielo
pequeño pero ansioso,
su pereza,
su nada y su nadie.

Dicho de otro modo:
aquí todo es tan pequeño que no hay nada
por resumir,
ya todo está resumido a su ceniza esencial,
a su nervio.
Vivo en un nervio
que no se puede acotar, que no se puede comentar,
la belleza no existe.

Jamás habrán sindicatos,
o euforias,
o referencias,
o moneda local.
Podría dedicarme
a contar las molestas vibraciones
que brotan de abajo
y hacer con ello una antología de miserias.
Podría.
O dibujar los insectos comenervios.
También podría.

Pero no.

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