Poemas-abortos. Considérese este blog un altar de mis fetos sucesivos, está destinado a reunir las sustancias residuales. Puah… La web es la tremebunda fosa séptica que la totalidad de los poetas esperábamos desde el principio de los tiempos, el Amatitlán en donde podemos vomitar todo aquello que no se alzó a la luz de ser libro, el basurero sinfónico: la Zona 3. Y ya se sabe que en la Zona 3 nunca hubo cocaína: sólo veneno y gamezán. Maurice Echeverría.


Mi corazón revolucionario

El corazón respira, no una,
sino dos o y hasta tres veces al mismo tiempo.

Consideren que es ya un corazón viejo
para tales andanzas,
para tales indignaciones, para tales arrebatos,
amonestaciones,
pero él no se siente viejo.

En mi corazón nadan peces resistentes:
en este abismo sin tregua.
En mi corazón las banderas escuálidas
todavía generan tempestades.
En mi corazón la voz todavía brinda por los muertos.
En mi corazón hay una idea fija, un murciélago.

Mi corazón no se está quieto.
Me deja pasmado con tanta actividad:
envía mails, opina, disiente, ametralla.
Mi corazón no quiere saber nada de la próstata,
no quiere saber nada de la garganta (pus en la garganta),
no quiere saber nada de los pulmones
(y jarabe de tabaco),
no quiere saber nada de comida ni de dormir,
ni se pone algo para el frío,
y está enfermo pero sigue.

Mi corazón está en su lucha.
Por favor no lo distraigan.

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